lunes, 2 de junio de 2008

Julio de 1973, Calderón: Hazaña del boxeo chileno en Cuba

Fue definido como “el campeón olvidado”. Y es que Lilfonso Calderón, de entonces 19 años, alcanzó a fines de julio y comienzos de agosto de 1973 uno de los mayores logros del boxeo chileno en su historia: ganar la medalla de oro de peso gallo en el afamado torneo “Giraldo Córdova Cardin”, de Santiago de Cuba, por su jerarquía un verdadero torneo mundial amateur.

“Es que cuando volví, en Pudahuel no me esperaba nadie. Ni siquiera un dirigente de la Federación. Eran tiempos duros. No había movilización, no había taxis. A esas alturas, el golpe de Estado en contra de Salvador Allende se olía en el aire. Creo, incluso, que muy pocos se enteraron de mi logro”, señala hoy, casi 33 años después, Calderón.
Recuerda el ex boxeador: “En los primeros meses de 1973 vino a Chile una selección cubana. De todos los que combatimos, los únicos que ganamos aquella vez fuimos Germán Pardo y yo. Por eso, cuando llegó la invitación para competir en el “Gerardo Córdova Cardin” nos seleccionaron a los dos, más Julio Medina y Angel Poblete. Recuerdo que esa vez don Renato González, afamado periodista de boxeo, me dijo que no me confiara. Me aclaró: “Mire, Lilfonso… Acá a Chile los cubanos mandaron un equipo categoría D o E. En cambio, allá van a pelear los mejores”.

Era cierto. El torneo, que hasta hoy se sigue realizando en homenaje al joven boxeador que murió peleando junto a Fidel Castro en el asalto al Cuartel Moncada, consultaba la participación de nueve países del entonces Este europeo (fortísimo a nivel aficionado) y de las nueve provincias cubanas, todas con equipo completo.

“Sí, era ver un campeonato del mundo. Pardo, Medina y Poblete cayeron en primera ronda. A mí me tocó debutar frente al cubano Ramón Pérez Moya, que pegaba como mula. En el primer round vi venir el golpe y me cubro, pero el impacto atravesó el guante y me derribó violentamente. Nuestro entrenador, don Emilio Balbontín, al borde del ring, hundió la cabeza en la lona. Debe haber pensado que hasta ahí no más llegábamos”.

Pero Lilfonso Calderón se recuperó, siguió peleando y su superioridad fue tanta que los jurados tuvieron que darlo como ganador. En segunda ronda venció al también cubano Alberto Martínez y en semifinales a Alberto Pérez, otro cubano que, una semana antes nada más, le había dado una paliza a Orlando Martínez, medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Munich 1972. Sin embargo, esa victoria le costó cara al peleador nacional.

Cuenta: “Quedé con la mano derecha a la miseria. Incluso me tomaron radiografías, porque pensamos que podía tener una fractura. Por suerte no era eso, pero para calmar el dolor tenían que meterme tres inyecciones de novocaína en los nudillos. Don Emilio me propuso no pelear la final. Según él, ni con las dos manos buenas le podía ganar a Manuel Parodi, un cubano zurdo que realmente era espectacular. Yo rechacé la idea. Mi sueño era ganar la medalla de oro, el primer paso para otros sueños mayores, como representar a Chile en los Panamericanos que estaban programados para 1975, en el país, y luego en los Juegos Olímpicos de Montreal de 1976”.

Ganó en forma brillante y el público cubano reconoció su triunfo vitoreándolo de pie. Pero no pudo alcanzar sus metas. Nadie valoró su éxito y después del 11 de septiembre de 1973 debió irse a Argentina como exiliado. Allí estuvo hasta el 76, cuando otro golpe de Estado lo obligó nuevamente a marcharse, esta vez a Dinamarca. En 1983 volvió clandestino, cayó preso en una protesta y a fines de 1984 fue liberado para partir a la entonces República Democrática Alemana, RDA.

Sólo regresó en forma definitiva en 1990, con la democracia ya reinstalada. Los pormenores de su hazaña recién pudieron conocerse luego que la revista Triunfo del diario La Nación, en su edición del 26 de marzo de 2001, rescatara del anonimato a este “campeón olvidado”. Que, sin embargo, sigue olvidado. Porque su sueño de enseñar los secretos del boxeo a niños y jóvenes es una frustración que aún lleva por dentro.

Boletín Estadístico /CHILEDEPORTES
Año 2/Nº 5/Marzo/Abril 2006

1 comentario:

rockin/rollin dijo...

hola
les escribo porque mi papá fue campeon de chile el año 1973
y nunca eh visto o leido nada de él
solo tengo fotos
y queria saber si pueden buscarme alguna informacion
el se llama Manuel Jesus Flores Carrasco categoria medio pesado
en el año 1972 se corono vise campeon en categoria mediano
y bueno eso es lo que se de el.
cualquier informacion que usted pudiese encontrar sobre mi padre porfavor aviseme a mi correo scorpions_mekaniko@hotmail.com
muchas gracias y saludos muy interesante el blog.